VACUNAS PARA LA ENFERMEDAD DE GUMBORO: UNA MIRADA AL PASADO, UN GUIÑO AL FUTURO
La enfermedad de Gumboro sigue siendo, tras más de cuarenta años, una virosis de suma relevancia en la avicultura moderna de hoy, por su estrecha vinculación con el sistema inmunitario de las aves y por la desarrollada capacidad del virus de superar las barreras profilácticas que se le han ido interponiendo
Las distintas generaciones de vacunas han sido muy útiles para contener las mortalidades y la inmunosupresión que produce el virus. No obstante, hace falta una firme autocrítica para poder ponderar correctamente si los enfoques preventivos que se han planteado han sido los más correctos.
No olvidemos que este virus es altamente resistente al medio ambiente por su condición de virus sin membrana y por su especial habilidad para agruparse en superestructuras. Tiene además una elevada difusibilidad y capacidad de replicación, pudiendo permanecer viable en vectores indirectos muy fácilmente.
Todo ello no hace más que señalar que uno de los pilares sobre los que debe basarse de cualquier programa de control tiene que basarse por encima de todo en establecer y respetar un estricto programa de medidas de bioseguridad sobre todos los puntos críticos del proceso: el emplazamiento, con accesos de personal y transportes, el personal, mediante hábitos de higiene y uso de vestimentas de protección, el agua, a través de su desinfección y análisis, la cama, como vehículo que es de infecciones, los roedores y otras plagas como moscas y escarabajos, y finalmente el programa de desinfección al final de cada ciclo, enclavado todo ello en un sistema todo-dentro todo-fuera.
No hay que olvidar que para desarrollar un programa vacunal correcto y, sobre todo, para escoger la vacuna del tipo correcto es fundamental conocer la clase de cepa que tenemos en la explotación, es decir, qué tipo de virus es molecularmente. (...leer más)