Parvovirosis canina

Inicio Conocimiento Parvovirosis canina

Parvovirosis canina



ETIOLOGÍA:

El parvovirus canino pertenece a la familia Parvoviridae (virus ADN sin envoltura de pequeño tamaño). Emergió en los años 70 y ha sufrido una evolución antigénica desde entonces.

Es muy resistente a las condiciones ambientales y a la acción de diversos desinfectantes.

 

EPIDEMIOLOGÍA:

Enfermedad vírica muy contagiosa y grave, que afecta sobre todo a los cachorros entre 6-16 semanas de edad sin vacunar, aunque se puede dar también en adultos.

 

TRANSMISIÓN:

Transmisión feco-oral, que puede ser tanto directa en contacto con perros infectados que excretan el virus vía heces, como indirecta, ya que el virus es muy resistente y puede permanecer en el ambiente durante meses.

 

SIGNOS CLÍNICOS:

La parvovirosis se presenta en dos formas de enfermedad: miocarditis (inflamación del corazón) y enteritis (inflamación de los intestinos). La primera forma, la miocarditis, es muy poco frecuente debido a la vacunación. En la segunda forma, se producen diarreas sanguinolentas, que producen una mortalidad importante en cachorros de 8 a 12 semanas de edad.

El periodo de incubación es de 5-11 días. Los animales presentan anorexia (falta de apetito), letargia y deshidratación rápida. El vómito con frecuencia es el signo inicial, pudiendo ser severo y prolongado. La diarrea se suele desarrollar en 24-48 horas, mostrando fiebre, leucopenia (disminución del número de glóbulos blancos), deshidratación, dolor abdominal y mal estado general.

 

DIAGNÓSTICO:

En esta enfermedad, como en otras muchas, el diagnóstico precoz es de vital importancia para la recuperación del animal. Hay que tener en cuenta los síntomas, la edad, estatus vacunal, los antecedentes del animal (sobre todo si procede de un lugar con alta aglomeración de cachorros), pero la confirmación de la enfermedad requiere pruebas de laboratorio.

 

TRATAMIENTO, PREVENCIÓN Y CONTROL:

No existe tratamiento específico para la parvovirosis, y nos limitaremos a instaurar un tratamiento sintomático. Deberemos evitar sobretodo la deshidratación del animal (por lo que se administrarán líquidos, normalmente intravenosos), y la aparición de una sepsis (infección generalizada), por lo que administraremos antibióticos de amplio espectro. También se tratarán los desequilibrios electrolíticos que puedan aparecer, el dolor o cualquier complicación secundaria.

También se pueden utilizar fármacos para detener los vómitos. La vacunación a edad temprana frente a parvovirus debe incluirse en todos los protocolos de vacunación, ya que es una medida eficaz para la prevención.

Si un perro se ha infectado, deberemos aislarlo de los demás y promover unas buenas pautas higiénicas de desinfección del lugar, objetos, ropa y manos de la gente con los que esté en contacto.